Evolución de la Informática
Se podría nombrar al ábaco como el primer
invento en la historia de la computación (desde aproximadamente 3000 a.C.).
Luego, más avanzado el siglo XVII, el francés Blaise Pascal y el alemán
Gottfried Wilhelm von Leibniz inventaron calculadoras simples, que no
resultaban fáciles de utilizar con fiabilidad; pero los problemas lógicos
fundamentales de estas máquinas siguieron desafiando a los más privilegiados
pensadores durante los siguientes siglos. Hasta el siglo XIX no se comienza a
diseñar un prototipo de computador.
El deseo de un fabricante textil francés de
automatizar los complicados dibujos hizo que avanzara la tecnología necesaria
para la computación. Aquí aparece un nombre de lo más sorprendente en el mundo
de la computación, el de Lady Augusta Byron, hija del poeta Lord Byron. Su
activo interés y promoción de la máquina creada por un inventor del siglo XIX,
Charles Babbage (idea que abandonó por falta de capital), hacen que algunos la
denominen "la primera programadora de computadores". Ella vio la
máquina de Babbage como una especie de telar matemático, que podía seguir
cualquier modelo de cálculo que previamente hubiera sido perforado sobre
tarjetas. Babbage nunca pudo fabricar su "Motor Analítico", ya que
fue considerado como "demasiado avanzado para la tecnología de su
tiempo". Sin embargo, el inventor sueco Scheutz presentó una versión más
simple (basada en el "Motor Diferencial", modelo anterior creado de
Babbage) en la exposición de París de 1855.
Primeros ordenadores
El
tamaño de los primeros equipos ordenadores, creados con fines exclusivamente
bélicos, superaban la altura de un edificio de 6 plantas. A través de esta
compleja estructura de válvulas de presión y dispositivos exclusivamente
mecánicos, un especialista no podía permanecer en él más de una hora debido al
excesivo aumento de temperatura que su funcionamiento ocasionaba.
Para que dichos aparatos (el ENIAC en un
principio, ubicado en la ciudad de Los Ángeles y su sucesor inmediato, el ENIAC
II) pudiesen "libremente" trabajar era absolutamente necesario privar
a toda la ciudad de suministro eléctrico, pues el equipo en cuestión precisaba
de todo el aporte eléctrico disponible.
El Binac (Binary Automatic Computer), fue el
primer ordenador llamado a trabajar con programas almacenados, costó millones
de dólares y varios años de investigación y trabajo, pero nunca llegó a funcionar
por fallos en el diseño de la máquina. La tecnología es una creación humana y,
como los humanos, tiene errores.
La década de 1950 supuso un auge de la
innovación, que tuvo su centro en Palo Alto, California (EE. UU.), donde las
mentes más aventajadas habían creado sus empresas. En los años 60, un
programador, adentrándose en el corazón de un computador de estructura central,
como el Ferranti Deuce, pudo observar los comandos —representados como
"haces" de luz— pasar por un tubo al rojo vivo; el último
"haz" debía ser "atrapado" antes de desaparecer. Si se
dudaba, el "haz" se perdía y había que reescribir la línea de
instrucciones.
En la evolución de la informática de
consumo, los primeros PCs estaban formados por un núcleo que integraba, en la
placa base, prácticamente todos los componentes necesarios para su
funcionamiento. Posteriormente, con el acercamiento de esta tecnología al
usuario doméstico, se procedió a descentralizar el conjunto, haciendo que con
ciertas ranuras o slots el propio dueño pudiese actualizar su equipo de forma
sencilla y sin necesidad de un servicio técnico.
Surgieron los ordenadores clónicos que,
ensamblados por pequeños montadores, integraban componentes de muy diversos
fabricantes fácilmente reemplazables y actualizables.
Necesidad de un sistema operativo
En
los años 40, aquellos enormes ordenadores que ocupaban habitaciones completas y
sólo estaban al alcance de grandes corporaciones no contaban con un sistema que
los gobernara. Por aquel entonces, la única manera de controlar las
aplicaciones instaladas era examinar los valores de los registros, el
funcionamiento de las válvulas y las luces parpadeantes que podían indicar
algún error.
A partir de los 50, se comenzó a pensar en
un sistema que pudiera controlar el ordenador. Con la llegada de la tercera
generación de máquinas a mediados de los 60, llegó uno de los primeros sistemas
operativos: el OS/360 de IBM. A partir de ahí comenzó el desfile que todos
conocemos: MS-DOS, Unix, Mac OS, Windows, Linux... Poco a poco, el usuario
doméstico ha ido acostumbrándose a las ventanas, a los menús desplegables y a
que el PC se haya convertido en el centro de trabajo, pero también de ocio.
La
evolución de los PCs trajo consigo nuevas formas de conexión con los
periféricos que, normalmente, aportan importantes ventajas con respecto a sus
predecesores. Así, la llegada de la interfaz PS/2 liberó al puerto RS-232 de su
casi histórica relación con el ratón del sistema. Además, cuando su uso se
limitó a conectar otros periféricos como cámaras de videoconferencia, se
implantó el USB que, con una mayor velocidad de transmisión, volvió a dejar sin
compañía al puerto serie. Si se sigue haciendo recuento se puede hablar de
conectores como el paralelo o el de juegos que fueron reemplazados por el
conocido Universal Serial Bus.
Arquitectura de hardware, de bit a bit
La
evolución de las arquitecturas hardware ha supuesto importantes cambios en todos
los segmentos que abarca la informática. Primero se produjo el salto de los
míticos micros de 8 bits (utilizados en máquinas tan legendarias como el
Spectrum, C64, MSX o Amstrad) a los 16 bits de los primeros desarrollos
importantes de Intel (8086) y de Motorola (con el comienzo de su familia
68000). También resultó crucial el abandono de la generación de procesadores de
16 por la de 32 bits. Comenzó Intel con el 386DX (más tarde presentarían los
486, Pentium y sus secuelas), y le siguieron el Motorola 68020 y posteriores
(utilizados en el Amiga 1200, por ejemplo), y los PowerPC, el famoso salto de
CISC a RISC de Apple.
La
generación de máquinas con arquitecturas de 32 bits ha sido la menos perecedera
de todas, gracias en gran parte al dominio casi absoluto del sistema operativo
de 32 bits, el más extendido en todo el mundo. Windows en sus diferentes
versiones (9x, NT, 2000 y Millennium) ha sabido aprovechar el momento justo
para aportar al usuario las herramientas adecuadas a este tipo de máquinas.
El salto a 64 bits permitió redireccionar
más datos en un solo acceso a memoria. Éste es uno de los motivos fundamentales
a la hora de desarrollar este tipo de arquitecturas. Debido a que los programas
deben encontrarse en memoria principal para ser ejecutados, cuanto más grandes
sean los bloques que se pueden mover por ciclo de procesador, mejor será el
aprovechamiento del mismo. Antes de la aparición de los desarrollos de Intel y
AMD ya existían algunos otros de 64 bits. Entre ellos destacaban los procesadores
UltraSPARC, utilizados en las estaciones de trabajo de Sun, o los mismísimos G4
(nombre de guerra de los PowerPC 604 desarrollados por Motorola e IBM),
protagonistas absolutos de la escena Mac.
Más procesamiento igual a más temperatura
Tiempo ha
transcurrido, y desde luego no en vano, desde que las grandes computadoras, que
llegaban a ocupar habitaciones enteras, sufrieran su ya consumada metamorfosis
y pasaran a adoptar formas tan familiares como las de un ordenador portátil o
un simple PC de sobremesa. De todos es sabido la enorme diferencia de capacidad
de procesamiento que una máquina antigua suministraba en comparación con
cualquier equipo de última generación.
No obstante, a la vez que han aumentado las diferencias a favor de la miniaturización, un gran y antiguo problema ha surgido para poner a prueba la capacidad de iniciativa de las empresas interesadas: el constante flujo de electricidad a través de los circuitos eléctricos y la proximidad de los transistores provocan el aumento radical de las temperaturas, lo que ha desembocado en un pronunciado desarrollo dentro de la tecnología refrigeradora con el fin de prestar un servicio eficiente y personalizado a cada una de las máquinas que lo requirieran.
Programas y datos
Cuando
eclosionaron los primeros supercomputadores cuyo volumen se medía en metros
cuadrados, se idearon un sinfín de estrategias para satisfacer el hambre de
información que estas prehistóricas máquinas demandaban. Tarjetas perforadas y
demás artilugios de lo más rústico nacieron con el fin de guardar de manera
permanente programas y datos. Es obvio que la tarea de introducir tarjetitas
por una ranura no debía ser muy agradable y no satisfacía con eficiencia las
grandes necesidades nutricionales de tan monstruosos sistemas. La respuesta a
estos problemas vino de la mano de dos propiedades fundamentales de la física y
la electrónica, el electromagnetismo, que se sustentaba en soportes de cinta
bobinadas.
Las variaciones eléctricas producidas por un
cabezal grabador generaban campos magnéticos que quedaban registrados en el
soporte permanentemente y estas oscilaciones podían ser captadas en un proceso
inverso. Allí estaban, las llamadas cintas magnéticas.
Los propios disquetes, seguían prácticamente
las mismas directrices. Inexplicablemente, ningún otro estándar había
conseguido desbancar a este medio que únicamente admite 1,44 Mbytes. Una de sus
mayores aplicaciones, por no decir la esencial, era la creación de discos de
arranque. Las unidades extraíbles han sufrido un tremendo perfeccionamiento que
ha sido posible gracias al desarrollo de las tecnologías asociadas a la
informática. Los antiguos disquetes han experimentado transformaciones que han
propiciado el incremento espectacular de la densidad de almacenamiento.
Asimismo, parece increíble que con tan sólo
48 Kbytes de memoria RAM y microprocesadores que trabajaban a unos pocos
megahertzios pudieran programarse auténticos clásicos imprescindibles en la
ludoteca de cualquier aficionado.
Los tamaños del soporte físico han disminuido de manera notable. La naturaleza de la documentación es digital, tiene una mayor fiabilidad y los accesos son comparativamente mucho más rápidos.
Con
Dr. Fone recupere 7 tipos de datos eliminados directamente desde iPhone 5/4S,
iPad mini, iPad con Retina Display, el nuevo iPad, iPad 2 y iPod touch 5, que
incluye mensajes, contactos, notas, etc. Recupere 12 tipos de datos
directamente desde iPhone 4/3GS, iPad 1 y iPod touch 4 sin la copia de
seguridad de iTunes, incluso si el dispositivo se bloquea o se rompe.
Recupere los datos perdidos de su copia de
seguridad de iTunes para cualquier dispositivo iOS debido a la pérdida del
dispositivo, jailbreak, actualización de iOS o restauración de la configuración
de fábrica.
Además, recupere datos eliminados de más de 6000+ teléfonos Android.
Es curioso observar como con el paso de los
años, el PC doméstico se ha ido «profesionalizando» cada vez más. Aplicaciones
que en su concepción estaban pensadas para equipos de empresa o profesionales
han ido llegando poco a poco al hogar, subiendo los requisitos de hardware por
encima de lo lógicamente necesario.
Hoy en día, no hace falta revelar nuestras
fotos en un laboratorio o acudir a un profesional que nos monte un vídeo de
aspecto inmejorable. Existen multitud de programas de software, muchos de ellos
gratuitos, que han llegado al hogar para quedarse y que permiten convertirnos
en profesionales en la creación de contenidos multimedia.
El hombre y la informática
El
principal objetivo para el que fue creado el primer equipo ordenador era
puramente práctico. De hecho, su nacimiento fue respuesta a la apremiante
necesidad del hombre de automatizar los procesos de control de datos y
operaciones matemáticas básicas.
En cualquier caso, genios como fueron
Pascal, Neumann o Babbage no habrían llegado nunca a imaginar en ningún momento
la forma tan rápida y al mismo tiempo inadvertida en que la informática se ha
introducido en nuestra sociedad, llegando a ser elemento imprescindible de la
mayor parte de las operaciones que se llevan a cabo a lo largo del día en una
ciudad cualquiera.
Ahora, el
hombre dispone de potentes dispositivos que le facilitan la realización de la
mayoría de sus tareas, hasta el punto de que lo que entendemos como
"trabajo manual" ha quedado relegado al ambiente puramente rural; la
escritura, dibujo, confección de planos, cálculos estadísticos, gestión de
ingentes cantidades de información o transmisión de datos a altísimas
velocidades son ya hábitos diarios en la sociedad urbana, y todo gracias a
componentes de altísimas prestaciones y tecnologías, tales como los escáneres,
impresoras láser, tabletas digitalizadoras, reconocedores digitales de voz,
sistemas láser para almacenar información, etc.
A nadie se le escapa el anhelo de las
tecnologías de la información y las telecomunicaciones por la miniaturización.
De aquellos ordenadores que ocupaban una habitación se ha pasado en un par de
décadas a los desktops, y de ahí en adelante a los palmtops, handhelds,
teléfonos inteligentes, notebooks, que se llevan en un maletín.
PDF Unshare es un brillante programa de
protección de contenido PDF que encripta y protege archivos PDF y UPDF con
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para evitar que usuarios no autorizados impriman, editen y copien información
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Dirigida a organizaciones que buscan
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